viernes, 26 de septiembre de 2008

Profesores/as (I)


Queda mucho para el día del maestro, del profesor o como lo queramos llamar, pero como suelo ser algo impaciente, pues he decidido adelantar su festividad y homenajearles en el día de hoy.
Si estás leyendo estas líneas y lo que esperas recibir es una entrada en defensa de la autoridad y la mano dura del profesor pues, sinceramente, puedes dejar de leer ya.

Quizá el hecho de tener una madre profesora te hace ser más consciente del papel que juegan los profesores y maestros en nuestra sociedad. Es por esta razón por la que deseo dedicarles esta entrada.

Todos los julios y septiembre tenemos la misma, repetitiva y aburrida, cantinela en la televisión. Y como no, ahí salen todos los padres, pobres de ellos, que no saben qué hacer con sus hijos, se quejan de que tienen muchas vacaciones y sobre todo, a cargar tintas contra los profesionales de la enseñanza. Cómo no, en este mundo hay de todo, habrá profesores mejores y otros menos buenos, pero al fin y al cabo, están ahí para ENSEÑAR a nuestros hijos. Y el porqué de estas mayúsculas es el siguiente. Los "pobrecitos" padres que no saben qué hacer con sus hijos dicen eso de "ahora tendremos que aguantar a nuestros hijos 3 meses", pero como bien decía recientemente un profesor, lo que los padres no dicen es que son ellos quienes tienen que aguantar a sus hijos durante 9 meses al año. Bastante descompensado, ¿no?
Esta podría ser la burbuja inmobiliaria que pincha, pero en vez de cada "x" tiempo, cada verano. Te compras un piso porque es bonito, hay que pagar poco al principio y luego, te ves con el agua al cuello porque no sabes qué hacer con él. ¡Benditas similitudes! Con un hijo te puede pasar igual, es bonito cuando nace, encantador, pagas poco al principio puesto que concebir una criaturita no cuesta nada (ganas y poco más), pero claro, esto no lo puedes poner en el mercado y venderlo, hay que limpiarle, mantenerle (cada vez más años), pagarle los gastos y un montón de etc. Así que como solución, si no están dispuestos a ello, pues es tan sencillo como no tenerlo!!!!

Por otro lado, está la típica frase de...."no, es que traigo a mi hijo para que le eduquen en el colegio". Nooooo señor/a, su hijo viene a aprender, es su tarea educar a su hij@ puesto que tu has fornicado, tu lo has creado, atente a las consecuencias. Lo mejor de todo, sin duda, viene cuando el nene dice que el profesor le ha dejado sin recreo, le ha suspendido o cualquier cosa de estas. En vez de actuar como animal racional que se SUPONE que somos (de nuevo mayúsculas porque dudo mucho de ello), el típico padre/madre monta en cólera y aparece por el colegio de turno como toro enfurecido y echando humo por las narices en busca de explicaciones de "por qué mi niño.......". Pues nada, que así nos va la cosa y nos luce el pelo, despretigiando y bajando a la altura del betún a aquel que queremos que "eduque" a nuestro hijo.

Como diría el señor Einstein, "Solo hay dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana, y no estoy muy seguro de lo primero."

Seguiremos con más

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